Pepe, el jefe del chiringuito, quien maneja el cotarro. Apasionado de la cocina y el buen comer. Ideó Pepebar con la ilusión de ayudar a los hosteleros, para que tuvieran todo lo necesario a solo un clic de distancia. Está continuamente pensando en nuevas ideas. Le gusta viajar y estar al día de los avances de la tecnología.
Oriol, el segundo de a bordo. De carácter noble y siempre con las cosas muy claras, vela por que encajen todas las piezas de Pepebar. Lo encontrarás por las montañas haciendo el cabra.
Alba, responsable del departamento Comercial. Diligente y alegre. Con años de experiencia en el sector de la hostelería, sabe lo que los clientes necesitan y empatiza rápidamente con ellos. Además, se ocupa de que todas las gestiones del proyecto lleguen a buen puerto. Disfruta de un rato de yoga, una tarde de pintura y de una sesión de mimos a sus gatitos.
Nicole, del departamento Comercial. Entró de becaria y se ha ganado su sitio a pulso, a base de echarle ganas y demostrar un firme sentido de la responsabilidad. Con su dulce voz, está siempre dispuesta a buscar la solución ideal para cada cliente. Amante de la lectura y fanática de la Fórmula Uno.
María Luz, creadora de contenido. Adora mezclar sus dos intereses predilectos, la gastronomía y el copywriting, para generar artículos atractivos. Con la máxima de nunca perder el tiempo, busca estar constantemente aprendiendo.
Helena, responsable de experiencia del cliente. Se preocupa de saber cómo ha sido la experiencia de compra de cada cliente y se asegura de que sus comentarios, tanto los buenos como los no tan buenos, se pongan encima de la mesa. Le chifla pasar el rato en familia y bailar, y siempre con el mar de fondo.
Raúl, responsable de datos e innovaciones tecnológicas. Discreto y precavido. Si le pides ayuda en algo, nunca te la negará. Se encarga de que el sistema no dé fallos y de arreglar los que van surgiendo por el camino. Le apasiona la música y disfruta tanto escuchándola como experimentando y creando con ella. Cuando sus gatos se lo permiten, también trastea con el piano.
SAT, nuestro equipazo de servicio técnico. Saben que, en hostelería, cualquier incidencia con una máquina no es plato de buen gusto para nadie. Por eso, no descansan hasta que encuentran la solución. Además, llevan la sonrisa puesta, para que te sea lo más leve posible.